No hagas el ridículo en el campo, aprende las reglas básicas de comportamiento en Golf

por | Oct 29, 2018 | Juego

¡Seamos sinceros, todos tenemos nuestras manías! No pasa nada, pero si notamos que de vez en cuando la gente mira “raro”, suspira o “garraspea” quizá sea algo mas grave.

Un síndrome es un conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad…digamos un problema.

Espero que tú no seas ninguno de los siguientes jugadores porque sino vas a tenerte que apuntarte a “Clases de reinserción”.

Síndrome de la mente dispersa.

En este grupo se encuentra el típico jugador que para empezar se ha venido sin los palos, los zapatos, la cartera (ojo con esto ultimo, que tiene más peligro de lo que parece), el guante y por supuesto sin bolas. Realmente a veces no se como han conseguido llegar al Caddie Master.

Equipamiento de Golf

Una vez esta listo para empezar, se monta en su buggy, pisa a fondo y “blom” palos al suelo, porque obviamente no se había acordado de atar la bolsa.

Por supuesto que se va a dejar atrás algún Sand o el Put. Es mas, se me ha dado el caso de jugadores que han perdido el mismo palo dos veces en una partida, una en los primeros nueve y después de encontrarlo otra antes de terminar.

La cosa no queda aquí. Dentro de este síndrome se puede encuadrar al que su mente le hace pensar que cuatro golpes mas tres puts son cinco.

Ten cuidado porque este síndrome es muy contagioso y persistente y en cualquier momento habrás sucumbido a el y estarás escribiendo el cinco en la tarjeta.

No tiene mala intención, pero mas vale que se te den bien las cuentas.

El síndrome de Diogenes versión golfistica.

Ya no es que se metan en lagos, charcas y riachuelos buscando bolas. Cualquier reflejo en el horizonte los hará correr en busca de alguno de esos maravillosos tesoros que se encuentran en los campos de golf.

“Este medio Tee de madera partido puede servir para salir de un par tres” o “este paraguas roto me puede sacar de algún apuro” son dos frases que puedes escuchar a su lado.

Si tienes la mala suerte de tener alguno en la partida de atrás, mas te vale no perder nada. Sus bolsas son como un agujero negro, una vez tu funda del “Driver” entra en uno de esos bolsillos, ya no volverá a ver la luz.

Existe una variante “pedigueña” que huele esas bolas ProV de tu bolsa a kilómetros, y una vez que empieza a pedir prestado, todo le que le puedas ofrecer le va a venir bien, protector solar, gorras, gafas o pilas para el medidor.

El síndrome del Arbitro implacable.

Si va uno de ellos en tu partida, mejor no intentes discutirle nada. No son pocas las veces que he recibido llamadas de jugadores consultándome a cerca de situaciones que harían sudar a un arbitro de la Federación Española de Golf.

No dudaría en llamar a San Andrews para preguntar, con tal de convencerte de qué tienen razón.

Precisamente jugadores tan tozudos no darán por perdida una bola en un búnker ,aunque la arena les este llegando al codo, o darán por imposible superar el lago, aunque las bolas ya empiecen a asomar por la superficie.

He visto a jugadores con este síndrome intentar subirse a un árbol para golpear, ¡la ley esta de su parte y ellos no van a darse por vencidos!

Si por algo no le salen las cosas como el quiere siempre tiene un As en la manga. Una buena excusa, el terreno esta húmedo, o seco, o corto o largo, el viento, el sol…en un día perfecto el solito podría ganar la Ryder Cup.

El síndrome del jugador de Poker.

Golf Poker

Normalmente para ti un buen día de golf es ese en el que rozas los cuarenta puntos, o sientes que has mantenido un nivel constante.

Pero para ellos un buen día es aquel en el que te han metido dos o tres “goles”. Siempre, siempre van a encontrar la bola, aunque de primeras parecía que iba a acabar en la piscina del hotel.

Es un estratega, sabe cuándo y cómo tiene que entregar la tarjeta para bajar handicap.

Sus sietes son impresionantemente parecidos a sus cuatros y sus seis nunca se terminan de cerrar.

Puede ser una casualidad o un despiste, pero esa sonrisita justo después de pisar “sin querer” en tu linea de Put te va a dejar mal sabor de boca para el resto de la partida.

Si juegas con uno de ellos, por lo que mas quieras NO APUESTES.

Síndrome del pegajoso

 

¿No te ha pasado que después de un largo día de trabajo, te apetecía aislarte del mundo y desestresarte un rato tirando bolas?

Llegas al Driving Range, ¡Que bien! esta solo, tienes cientos de metros para ti y tu soledad.

De repente, pasados cinco minutos aparece otro que ha tenido un día duro. Supones que se va a ir justo a la otra punta.

Driving Range

¡Error! aquí lo tienes, bien pegadito a ti.

Espero que no creas que se va a quedar callado, en las cuarenta bolas que te quedan, te va a “freir el cerebro”, ta va a dar clases, pretender modificarte el swing.

Te pedirá los palos para probar, etc. Has acertado, ese jugador sufre el síndrome del pegajoso.

La sombra de su cabeza es alargada, en el campo no existe lugar del verde a la que su oscuridad no pueda llegar.

Si estas pateando o saliendo del Tee, puede que te haga uno de sus famosos “juegos de sombras”.

Si juegas con uno de ellos, mejor no te quites la chaqueta, los cambios de temperatura que genera a su alrededor pueden acabar con tu salud.

Otra de sus características es que su voz puede viajar mas rápido que la luz.

Te podría pasar que justo cuando empieces el Swing no se escuche nada pero para el momento justo antes de que impactes con la bola, se escuche un “¿cuantos puntos has hecho antes?” o un “¿Qué palo estas usando?”.

Tiene el don de la oportunidad y si no tiene nada que decir seguro que su teléfono puede hecharle una mano a arruinar tu juego.

El consejo del Caddie Master

Se de sobra que tu no eres ninguno de estos jugadores golf, el simple hecho de que estes leyendo mi blog, me dice que amas este deporte y te preocupas por mejorar y aprender cada día un poco mas.

Espero que te haya gustado mi repaso a forma de humor, de las principales reglas de etiqueta de golf que se suelen romper casi a diario.

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Y si por casualidad tienes algunas de estas feas manías, espero que seas consciente de lo molestas que pueden llegar a ser, y las corrijas.